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La columna de Rodrigo Goldberg: Un ejemplo de convicción

El comentarista de Al Aire Libre analiza la importancia que le dan los clubes chilenos a las divisiones inferiores.

La columna de Rodrigo Goldberg: Un ejemplo de convicción
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Por Rodrigo Goldberg, @polaco_goldberg

Durante esta semana Ignacio Prieto destacó un hecho singular a propósito del recambio de la Roja.  Tres de los centrales de la selección chilena son formados en la UC. Enzo Roco, Guillermo Maripán y Francisco Sierralta nacieron al alero de San Carlos de Apoquindo.

El hecho no es aislado. La Católica es de los equipos que más jugadores producen desde sus divisiones inferiores junto a Palestino y Huachipato. Por si fuera poco tiene una gracia. Los hace jugar y no por una urgencia reglamentaria o porque no tenga recursos para comprar. Lo hace porque lleva décadas entendiendo que la riqueza del club está en sus fuerzas básicas, es decir, por convencimiento.

Este difícil proceso consta de tres etapas secuenciadas. Captación, formación y promoción (quizás el paso más delicado). Si las analizan no hay ninguna más importante que otra. Captar no es solamente llamar a probarse a un club, esa saber detectar quien tiene potencial para desarrollarse como futbolista. Una cosa es ser bueno para la pelota y otra muy distinta es ser bueno para el fútbol. Si descubriste uno de estos últimos ya diste un paso. De la formación de alta competencia no hay diferencias sustantivas entre los grandes, por tanto en la promoción sí está el elemento diferenciado.

¿Saben cómo se ve una política clara? Cuando echas atrás la cinta y ves como la UC lleva décadas en lo mismo.

En los '80, en la U competíamos mano a mano con la de los cruzados. Sin embargo de mi generación llegamos solo dos jugadores. Gabriel Galindo y quien suscribe. El resto quedó en el camino, muchos de ellos con una proyección increíble, pero que topaba con la realidad institucional que hablaba de un sinfín de problemas económicos y un rendimiento en cancha que no era de los mejores.

Y mientras nosotros nos mirábamos las caras y veíamos como el club se gastaba lo que no tenía en "refuerzos", nuestros rivales cruzados eran rápidamente promovidos al primer equipo. Nelson Parraguez, Rodrigo Barrera, Ian Mac Niven y Marcelo Caro (por nombrar a los más conocidos) ya jugaban en primera mientras a nosotros con suerte nos invitaban a entrenar con el primer equipo. La UC viajaba cada año al torneo de Croix y nosotros nada.

¿Envidia? Sí. Mucha. Porque en la cancha no había grandes diferencias, de hecho peleábamos todos los torneos. Era en la promoción la UC daba cátedra. Y esto que les cuento pasó en los '80. Es decir, el convencimiento en su filosofía se mantiene y ratifica con los años.

Podrán ser más o menos competitivos (que sí lo han sido), pero cuanta falta hace más clubes así, que crean en su trabajo y no en el de al lado. ¿Quiere un ejemplo? En Colo Colo han pasado tres laterales izquierdos canteranos (Luis Pavez, Dylan Zúñiga y Cristián Gutiérrez), pero los albos decidieron comprar a Huachipato a Brayan Véjar. ¿En serio Colo Colo, con los miles de niños que tiene en todo Chile, no es capaz de sacar un lateral izquierdo?

El ejemplo ha estado y estará ahí. El que lo quiera tomar sabe donde mirar.

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